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Agua y recurrencia

V. Prevención de la recurrencia de cálculos con una ingesta alta de agua

El índice de recurrencia de la litiasis es alto: entre el 40 y el 60 % de los sujetos que han padecido un cálculo sufrirán otro en los 5 años siguientes al primer episodio (Ettinger 1979; Hosking et al. 1983; Sutherland et al. 1985). Las recomendaciones actuales para evitar la recurrencia de cálculos abarcan la dieta y el estilo de vida (Brenner and Rector 2008; Tiselius et al. 2001). Una mayor ingesta de agua ya se recomendaba como medida preventiva para la recurrencia de cálculos en tiempos de Hipócrates, y durante mucho tiempo fue el único consejo que se daba para reducir el riesgo (Borghi et al. 1999c; Ramello et al. 2000). Hasta hace unas pocas décadas, había muy pocas evidencias científicas de este efecto preventivo. 

V. 1. Reducción del índice de recurrencia con el aumento de la ingesta de agua

Estudios de cohorte prospectivos han demostrado que la recurrencia esta asociada a unos volúmenes de orina más bajos. En un estudio publicado en 2005, Daudon recluto a 181 sujetos formadores de cálculos a los que se les pidió que siguieran una dieta en particular (incluyendo una ingesta de líquido suficiente para garantizar un volumen de orina de al menos 2,0 L/d). Tras un seguimiento de 3 años, 72 pacientes experimentaron al menos un episodio de recurrencia mientras que 109 sujetos no sufrieron cálculos. Un análisis de orina demostró que los pacientes sin cálculos habían aumentado su volumen de orina en mayor medida que los pacientes recurrentes: en los pacientes sin cálculos, el volumen medio de orina diario fue de 2,26 L/d, en comparación con el 1,74 en los pacientes recurrentes. De hecho, un aumento de 1,0 L/d en el volumen de orina se asoció a un hazard ratio de 0,32, lo que significa que un aumento en la ingesta de líquido supone una reducción en el riesgo de recurrencia de cálculos (Daudon 2005). Del mismo modo, en un estudio realizado en 70 pacientes con cálculos, 25 fueron tratados con un antagonista de los canales del calcio, 25 aumentaron su ingesta de líquido para lograr un volumen de orina de al menos 2,5 L/d y 20 no recibieron tratamiento. Se observó una reducción en la recurrencia del 55 % al 40 % en sujetos que aumentaron su ingesta de líquido en comparación con el grupo sin tratamiento; sin embargo, no se proporcionó información sobre la ingesta media de líquido en sujetos sin tratamiento (Sarica et al. 2006).

 

La principal investigación sobre este asunto fue publicada por Borghi et al. en 1996. En ella, analizaron el efecto causal de una mayor ingesta de agua y el riesgo de recurrencia de cálculos renales. Los autores reclutaron a 199 sujetos formadores de cálculos justo después de que padeciesen su primer episodio. Se dividió a los pacientes aleatoriamente en dos grupos: en el primer grupo, 99 pacientes aumentaron su ingesta de agua para lograr un volumen de orina de al menos 2,0 L/d, mientras que 100 sujetos en el segundo grupo no recibieron instrucciones concretas. Tras un seguimiento de 5 años, los pacientes con una ingesta mayor de agua presentaban una recurrencia notablemente menor (12,1 % en comparación con el 27 % en los sujetos de control, p = 0,008) (Borghi et al. 1996).

V. 2. Ingesta de agua y parámetros urinarios en sujetos formadores de cálculos

Varios estudios realizados en sujetos formadores de cálculos investigaron el impacto de un mayor volumen de orina en los parámetros urinarios relacionados con la formación de cálculos. Los resultados revelaron que un aumento en el volumen de orina reduce la densidad de la misma (Amar et al. 2006), su sobresaturación por oxalato cálcico (Borghi et al. 1999a; Pak et al. 1980), fosfato cálcico y urato monosódico (Pak et al. 1980). Además, aumentar el volumen de orina también produce un aumento en el límite superior de la metaestabilidad para el oxalato cálcico (Pak et al. 1980), y un aumento del incremento permisible de oxalato, lo que significa que un nivel mayor de sobresaturación de estos compuestos es necesario para iniciar la cristalización (Borghi et al. 1999a). Es más, un aumento del volumen de orina redujo la frecuencia de la cristaluria (Amar et al. 2006; Kaid-Omar et al. 2001; Rodgers et al. 1991). Por último, el aumento de la ingesta de agua genera un índice mayor de eliminación de los fragmentos del cálculos residuales (Sarica et al. 2006), y mejores índices de eliminación espontánea de los cálculos (Kaid-Omar et al. 2001).

 

 

Take home messages

El aumento de la ingesta de agua es un método efectivo para reducir el riesgo de recurrencia de cálculos renales.

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