¿Cuál es el papel de la hidratación en la prevención del primer cálculo?

Varios estudios indican que la deshidratación crónica, surgida de diferentes causas como trabajar en ambientes cálidos o el esfuerzo físico, incrementa el riesgo de incidencia de cálculos renales.1-5 Los datos indican también que los cálculos ocurren con mayor frecuencia en áreas geográficas con climas cálidos. En países como Arabia Saudita, sobre el 20% de la población desarrolla cálculos renales, mientras que el riesgo de la enfermedad es sólo de entre el 12 y el 13% en Norteamérica y entre el 5 y el 10% en Europa.6También hay una variación estacional en la incidencia de cálculos renales, con mayores tasas en el verano.7,8

Adicionalmente, algunos estudios muestran la relación entre el consumo de fluidos y el riesgo de cálculos entre la población sana:

  • En dos grandes estudios de observación, el consumo total de fluidos tuvo una importante asociación negativa asociado con el riesgo de cálculos renales.9,10
  • Un ensayo controlado de intervención con una duración de 3 años mostró el efecto preventivo de un programa educativo dedicado al consumo adecuado de fluidos en una población residente en clima cálido, comparado con otra población similar que no recibió ningún consejo. Los resultados mostraron que la población con el programa educativo presentó volúmenes de orina mayores y una menor incidencia de cálculos que la población que no recibió el programa.11

Recientemente también se mostró que una ingesta adicional de 1,3 L puede disminuir el riesgo teórico de cristalización, el primer paso hacia la formación de cálculos, en la orina de población saludable, medida por el índice de riesgo de cristalización de Tiselius.12

No obstante, se requiere mayor investigación para confirmar el papel adecuado del consumo de líquidos como primer paso hacia la prevención de cálculos renales.

Referencias

  1. Embon OM, Rose GA, Rosenbaum T. Chronic dehydration stone disease. Br J Urol. 1990;66:357-62.
  2. Pin NT, Ling NY, Siang LH. Dehydration from outdoor work and urinary stones in a tropical environment. Occup Med (Lond). 1992;42:30-2.
  3. Borghi L, Meschi T, Amato F, Novarini A, Romanelli A, Cigala F. Hot occupation and nephrolithiasis. J Urol. 1993;150:1757-60.
  4. Chang MA, Goldfarb DS. Occupational risk for nephrolithiasis and bladder dysfunction in a chauffeur. Urol Res. 2004;32:41-3.
  5. Olapade-Olaopa EO, Agunloye A, Ogunlana DI, Owoaje ET, Marinho T. Chronic dehydration and symptomatic upper urinary tract stones in young adults in Ibadan, Nigeria. West Afr J Med. 2004;23:146-50.
  6. Ferrari P, Piazza R, Ghidini N, Bisi M, Galizia G, Ferrari G. Lithiasis and risk factors. Urol Int. 2007;79:8-15.
  7. Baker PW, Coyle P, Bais R, Rofe AM. Influence of season, age, and sex on renal stone formation in South Australia. Med J Aust. 1993;159:390-2.
  8. Al-Hadramy MS. Seasonal variations of urinary stone colic in Arabia. J Pak Med Assoc. 1997;47:281-4.
  9. Taylor EN, Stampfer MJ, Curhan GC. Dietary factors and the risk of incident kidney stones in men: new insights after 14 years of follow-up. J Am Soc Nephrol. 2004;15:3225-32.
  10. Curhan GC, Willett WC, Knight EL, Stampfer MJ. Dietary factors and the risk of incident kidney stones in younger women: Nurses' Health Study II. Arch Intern Med. 2004;164:885-91.
  11. Frank M, De Vries A. Prevention of urolithiasis. Education to adequate fluid intake in a new town situated in the Judean Desert Mountains. Arch Environ Health. 1966;13:625-30.
  12. De La Guéronnière V, Le Bellego L., Buendia Jimenez I, Dohein O, Tack I, Daudon M. Increasing water intake by 2 liters reduces crystallization risk indexes in healthy subjects. Arch Ital Urol Androl. 2011;83:43-50.

 

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