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Directrices

III. Directrices para la ingesta de líquidos durante el embarazo y la lactancia

Al contrario que otros nutrientes, las necesidades de agua en madres embarazadas y lactantes han sido objeto de pocos estudios. En teoría, la ingesta adecuada de agua durante el embarazo debería ser igual que la de una mujer no embarazada, más el líquido necesario para soportar el crecimiento fetal, el aumento de líquido amniótico y el aumento del volumen de sangre (Montgomery, 2002). Durante la lactancia materna, debería compensar las necesidades fisiológicas de la madre, más el agua contenida en la leche materna.

Se han utilizado diversos métodos para establecer valores de referencia.

  • En EE.UU. y Canadá, la ingesta adecuada de agua se basa en la ingesta de agua total media observada en los datos del estudio NHANES III (Third National Health and Nutrition Examination Survey) para mujeres embarazadas y lactantes, 3000 mL/día y 3800 mL/día respectivamente (IoM, 2004).
  • En Australia y Nueva Zelanda, la ingesta adecuada se basa también en la ingesta media de agua. Para las mujeres lactantes, la ingesta adecuada tiene en cuenta el agua perdida a través de la leche materna, de modo que las necesidades de agua aumentan en 700 mL/día, en comparación con las mujeres no lactantes.
  • En Europa, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha establecido la necesidad total de agua en mujeres embarazadas basándose en cálculos teóricos. Durante el embarazo, se estima que la ingesta de energía aumenta en 300 kcal/día. Al ajustarla para alcanzar una cantidad de agua disponible de 1 mL/kcal ingerida, la EFSA recomienda añadir 300 mL/día de agua, respecto de las mujeres no embarazadas de la misma edad. En mujeres lactantes, las necesidades totales de agua deberían ser equivalentes a la suma de la ingesta adecuada de las mujeres no lactantes más el contenido en agua de la leche producida cada día durante los seis primeros meses de lactancia, es decir, se deberían añadir 700 mL/día (EFSA, 2010).

Dadas estas diferencias metodológicas, las directrices sobre la ingesta total de agua varían considerablemente entre países (Tabla 1).

 

Tabla 1. Valores de referencia sobre la ingesta total de agua en mujeres embarazadas y lactantes

La ingesta total de agua se refiere al agua procedente de líquidos (agua y bebidas) y el agua presente en los alimentos.

 

A pesar de las grandes discrepancias en la ingesta recomendada, podemos extraer algunas conclusiones fijándonos en las recomendaciones más recientes. Se recomienda que las mujeres aumenten su consumo de líquidos en al menos 300 mL, mientas que parece claro que las necesidades de las mujeres lactantes aumentan en al menos 700 mL al día por encima de sus necesidades básicas (IoM, 2004; NHMRC, 2006; EFSA, 2010). Obviamente, las necesidades aumentan muy por encima de estas cifras si realizan una actividad física o viven en climas cálidos (OMS, 2003).

Para retener

Se han dedicado pocos estudios a determinar las necesidades de agua de las mujeres embarazadas y lactantes.
La ingesta de agua durante el embarazo debería ser igual que la ingesta adecuada de una mujer no embarazada, más el líquido necesario para soportar el crecimiento fetal, el aumento de líquido amniótico y el aumento del volumen de sangre.
En mujeres lactantes, las necesidades totales de agua deberían ser igual a la suma de la ingesta adecuada de las mujeres no lactantes más la cantidad de agua perdida en la leche materna, durante los seis primeros meses de lactancia.
A pesar de las diferentes directrices que existen entre países sobre la ingesta total de agua, las cantidades adicionales de agua recomendadas durante el embarazo y la lactancia son, en general, similares: unos 300 mL más al día en mujeres embarazadas y unos 700 mL más al día en mujeres lactantes.

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